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AMéRICA
26-07-2026
La democracia, ese engendro falto de equilibrio. Por Ing. Paul Battistón
26-07-2026-H:11.50
Me causó mucha gracia el intento de un conocido analista de la TV cordobesa al tratar de determinar los momentos en los que habÃa comenzado la “deriva†de Daniel Ortega llevándolo a esa meta final sin salida del blanqueo definitivo de su tiranÃa comunistoide.
Ser partÃcipe (un poco a la distancia) de una revolución para quitar una tiranÃa, no necesariamente te indica como garante de un formato de gobierno diametralmente democrático.
El variado arco de tendencias polÃticas que componÃan la junta de gobierno de reconstrucción nacional (1979-1985) tras la salida de Anastasio Somoza pronto se vio rápidamente reconvertida en puramente sandinista, esos que amanecÃan con uniforme y se dormÃan con él mismo (como un verdadero gobierno militar).
En medio de la historia agitada de la Centroamérica de los ’80 influenciada y con financiación cubana de todo intento de revuelta o brote guerrillero (siempre para la liberación) y con el pasado un poco más lejano álgido de intervenciones yanquis, una Nicaragua sandinista era la pieza certera para la expansión del socialismo en el subcontinente. Las consecuencias inmediatas, el Salvador en llamas y Grenada apagada de un plumazo.
Tras la junta de reconstrucción, la subsiguiente presidencia de Ortega fue el inmediato despliegue de las polÃticas de la miseria y el fracaso, esas que en su encendido siempre se ven prometedoras traducidas a postulados de buenas intenciones que deberán ser alimentadas con el combustible tomado a préstamo del futuro sin que nadie advierta sus consecuencias que llegaran un poco más adelante (en el futuro, que casualidad).
Lo mismo de siempre, financiar el ejercicio de las buenas obras del socialismo con la hipoteca sobre el crecimiento por venir (que el mismo presente se encargará de sabotear).
Nicaragua tuvo voluntad democrática y hasta aspiraciones de republica plena cuando la justicia sin importar su peso ni notoriedad pretendió hacer justicia sobre la figura de Daniel Ortega por un delito tan aberrante y apolÃtico como una violación (a su hijastra).
El ex guerrillero en postura de pollo mojado rápidamente recuperó el carácter de león tras quedar deslindado de los cargos.
VolverÃa al poder en 2007 con un apoyo mucho más modesto de votos pero suficientes ante una oposición dividida y con un discurso pacifista y solidario (Algo asà como “el volver mejor†del kirchnerismo o de Lula).
Su polÃtica exterior una vuelta al aislamiento, su polÃtica interior nuevamente un socialismo incapaz de generar crecimiento, solo la acostumbrada nivelación en descenso.
Los caminos polÃticos de Ortega se dirigieron nuevamente en divergencia con los de una república, con opositores proscriptos, persecuciones y represión. Y el inimaginable logro de un paÃs sin abogados (al otro lado de las utopÃas). Es difÃcil imaginar el funcionamiento de esa justicia que lo dejó libre de cargos sin letrados. La misma donde se inició el camino de la condena de Juan Darthes (en este caso no era su hijastra)
Solo le quedaba quitar esas peligrosas elecciones donde los cipayos (engaño mediante) siempre pueden lograr que la gente opte por su sometimiento al imperialismo. Con tan sencilla y genial lógica, Ortega se ha condenado a ser la única salida posible para Nicaragua solo que, a través de sà mismo, como lo fue Ceausescu para Rumania al abrir las puertas de la libertad con su ausencia asegurada.
Tachito Ortega ha cerrado el cÃrculo
Ing. Paul Battistón