Entre RÃos
Aspiramos ser primer mundo; alentamos el regreso de trenes y barcos a la Argentina
ARGENTINA
23-03-2026
Ni Cuba, ni Camboya
23-03-2026-H:8.30
El salón de los espejos a veces es descreÃdo con el resultado final del imprevisto golpe. La interminable multiplicación de imágenes es la advertencia desapercibida del disimulo con el que se nos llevará a chocar la realidad.
El peronismo golpeado por el peronismo, la solución propuesta por Montoneros hace 50 años. La democracia golpeada por su redefinición de democracia revolucionaria (¡Que buena patraña!) ¿Qué destino podrÃa tener? Herederos de la acostumbrada estupidez doctrinaria (peronismo) revestida de la soberbia inútil de mequetrefes disfrazados de verde oliva a imagen y semejanza de sus progenitores ideológicos cubanos. Algo asà como agregarle al estropicio de la justicia social la miseria programática comunista ¿Qué podÃa malir sal?
Financiados por el delito aberrante de copamientos, muertes y secuestros extorsivos (con torturas) y también por fondos de extrañas conexiones bancarias. Una verdadera ideologÃa textil tejida en una trama de repentinos exitosos banqueros, accidentes aéreos, personajes ministeriales, Panamá, empresarios del caucho, cómplices del aluminio, Suiza, OLP, y por supuesto La Habana.
Nadie olvidarÃa la foto de Firmenich y Vaca Narvaja junto a Yasser Arafat ¿O sÃ?
Un verdadero destino de mierda para una Argentina anonadada en su condición de refugio de clase media entrenada para ser resiliente.
¿Algo peor?
Si, habÃa algo peor, una ignición de subversión comandados por un prometedor de fusilamientos masivos. Un delirante arriesgado adueñado del jardÃn de la república (casi literal). Mario Roberto Santucho, no santo, asesino, carismático y marxista, por consiguiente enemigo y peligroso, tomando una provincia para punto de partida de su proyecto de paÃs fusilado y sometido a la igualdad obligada por la represión y adoctrinamiento impartido por una manga de tarados. Nada que Pol Pot y sus huestes del khmer no habÃan hecho en Camboya. Seguro el RÃo de la Plata habrÃa sido mejor devorador de cadáveres que el Mekong en Camboya que no dio abasto. Promesas eran promesas y no habÃa razón para descreerlas, solo la metralla podÃa limpiar el jardÃn (la selva) de esa mierda. Y asà fue.
¿Marxismo recalcitrante y peronismo revolucionario?
¿Argentina del norte y Argentina del sur?
¿Cuánto tiempo podrÃan haber coexistido después de la coincidencia previa de destruir una sociedad en la que los resentidos convertidos en traidores no encajaban? ¿Qué guerra habrÃan desatado para determinar el delirio prevaleciente? ¿A qué basura ideológica extranjera habrÃan recurrido para sostenerse e imponer? (algunas respuestas son casi obvias)
Alguien decidió con una guerra que el destino debÃa ser limpiado de esas intromisiones nocivas penetradas en nuestras fronteras o cultivadas como estrategia tras la acuática huida de un general carnÃvoro regresado como herbÃvoro e incapaz de contenerlas.
El estado argentino era cómplice en su ineptitud, cómplice en sus polÃticas y enrevesado en sus métodos. La justicia totalmente superada. La guerra o la caÃda eran las opciones.
Quien gana una guerra siempre es villano, no hay guerra buena pero si resultados diferentes.
Hace 50 años alguien decidió que no fuéramos Cuba ni Camboya o ambas al mismo tiempo, lo que no evitó que volvieran con el disfraz de populares con el llanto de su karma como estandarte y relato, pero ya fueron. Pura mierda. Buena fecha para recordarlo.
Ing. Paul Battistón