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AUSCHWITZ, POLONIA, SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
27-08-2025
los 7 hermanos de talla baja que sufrieron los experimentos de Mengele en el horror de Auschwitz
27-08-2025-H:10.17
Los exc茅ntricos Ovitz, la familia de talla baja que sufri贸 los experimentos de Mengele en el horror de Auschwitz
Los siete miembros formaban un circo que recorr铆a Europa Oriental cuando empez贸 la Segunda Guerra Mundial. Fueron deportados al campo de exterminio y tomados por el m茅dico nazi como 鈥渃onejillos de indias鈥
La familia Ovitz ten铆a un circo que recorr铆a Europa Oriental antes de la Segunda Guerra Mundial
Durante el nazismo, una peque帽a familia desafi贸 las leyes de la gen茅tica y, sin quererlo, se convirti贸 en s铆mbolo del delirio de los seguidores de Adolf Hitler. Los Ovitz, un clan de artistas jud铆os, enanos, escap贸 de la muerte segura en Auschwitz gracias a la obsesi贸n de Josef Mengele.
Sus vidas, marcadas por la estatura m铆nima y la voluntad colosal, cruzaron el infierno de la Segunda Guerra Mundial con los ojos bien abiertos, atestiguando tanto la maldad como el absurdo del destino.
En el peque帽o pueblo de Rozavlea, enclavado en las monta帽as de Transilvania, los Ovitz levantaron su imperio dom茅stico a base de risas, m煤sica y resistencia. Eran siete hermanos, todos con enanismo, nacidos de la uni贸n de Shimson Eizik Ovitz 鈥攖ambi茅n de corta estatura鈥 y dos mujeres, ambas b铆blicamente f茅rtiles.
鈥淣uestro hogar sonaba al ritmo de canciones y carcajadas鈥, evocar铆a Perla Ovitz a帽os despu茅s, uno de los pilares del grupo musical m谩s exc茅ntrico (y exitoso) de la regi贸n. Junto a padres y familiares de estatura normal, completaban un c铆rculo donde las diferencias f铆sicas se dilu铆an en la din谩mica inevitable del circo familiar.
El circo de los Ovitz
La compa帽铆a 鈥淟illiput Troupe鈥 鈥攗n gui帽o involuntario a la iron铆a de la literatura universal鈥 arrastr贸 su espect谩culo de pueblo en pueblo durante la d茅cada de 1930. Tocaban piezas folcl贸ricas, imitaban melod铆as populares, mezclaban acentos y trajes de varias nacionalidades. El p煤blico los segu铆a con una mezcla de fascinaci贸n, burla y afecto, incapaces algunos de discernir si lo que presenciaban era talento genuino o simple curiosidad morbosa.
Los Ovitz en el escenario antes de la llegada del nazismo
鈥淒urante a帽os fuimos famosos. Pero con la guerra nuestra fama se volvi贸 peligrosa鈥, recuerda uno de los hermanos en un testimonio posterior al conflicto b茅lico. No tard贸 el ambiente enrarecido de la Europa de los a帽os 40 en volverse letal para los jud铆os. Para los Ovitz, la m煤sica se fue apagando con cada decreto, cada prohibici贸n y cada lista negra.
La llegada de los nazis
Las botas de los soldados alemanes resonaron finalmente en Rozavlea. Los Ovitz 鈥斺渓os jud铆os enanos鈥, como los apodaban en el pueblo鈥 figuran enteros en la n贸mina de los deportados. Hab铆an intentado esconderse. Algunos miembros de la familia buscaron refugio en el bosque. Otros, confiando en la leyenda de ser inofensivos, apostaron por quedarse. Aquel c谩lculo ingenuo fracas贸. Los Ovitz, junto a dos familiares de estatura normal y otros allegados, fueron arrastrados en mayo de 1944 hasta los vagones de la muerte, con destino a Auschwitz.
La llegada al campo distingui贸 pronto a los Ovitz del resto. Entre miles de prisioneros demacrados y acobardados, la peque帽a familia no pas贸 inadvertida. Los soldados, primero, los m茅dicos despu茅s, intercambiaron exclamaciones sorprendidos y murmullos de incredulidad. El rumor lleg贸, como una corriente el茅ctrica, hasta Josef Mengele, el brutal medico nazi.
Los Ovitz conocen a Mengele
Mengele irrumpi贸 en la barraca donde recluyeron al clan. 鈥溌縀s esto posible? 驴Todos ustedes son hermanos enanos, pero tienen padres y primos normales? 隆Esto es extraordinario!鈥, exclam贸 el m茅dico con la emoci贸n desbordada de un coleccionista ante una especie jam谩s catalogada. 鈥淯stedes son oro puro para la ciencia alemana鈥, sentenci贸. Mientras otros reci茅n llegados eran enviados sin m谩s vuelta a la c谩mara de gas, los Ovitz entraron, sin planearlo, en la peque帽a galer铆a de espec铆menes 鈥渧aliosos鈥 de Auschwitz.
A Josef Mengele se le atribuyen diferentes experimentos en Sudam茅rica
La familia Ovitz pas贸 de ser simple espect谩culo ambulante a convertirse en propiedad cient铆fica de Mengele. El m茅dico, obsesionado con las leyes de la herencia, los someti贸 a una bater铆a de experimentos. Les extrajo sangre, estudi贸 su cabello, sus huesos, su dentadura, midi贸 sus cuerpos con reglas y calibradores, utiliz贸 rayos X, agua hirviendo en las orejas e inyecciones dolorosas. Documentaba cada reacci贸n, obsesionado con encontrar alg煤n patr贸n que revelara los misterios del enanismo.
鈥擳ienen que ser valientes 鈥攄ec铆a Mengele, con tono de falsa promesa鈥. Mientras yo los estudie, nadie los tocar谩.
鈥斅縔 despu茅s? 鈥攑reguntaba Avram Ovitz, con la voz quebrada.
鈥擠espu茅s, lo sabremos, Avram. Pero hasta entonces, son mis hu茅spedes.
鈥淗u茅spedes鈥 de Auschwitz
El sarcasmo de la palabra 鈥渉u茅spedes鈥 no escapaba a ninguno. Sab铆an que su supervivencia depend铆a de la curiosidad morbosa y de la paciencia de un hombre inestable. El laboratorio de Mengele era una mezcla de hospital y c谩mara de tortura. Los Ovitz recib铆an doble raci贸n de comida y atenci贸n 鈥渆special鈥. Otras veces, los experimentos eran tan dolorosos que desearon sinceramente mezclarse entre los an贸nimos prisioneros que perec铆an en la rutina del campo.
Perla Ovitz relat贸 en una entrevista muchos a帽os m谩s tarde: 鈥淣os preguntaban por nuestros padres, por nuestros huesos y por nuestro amor. Sent铆amos que no 茅ramos personas, sino acertijos鈥.
Los miembros de la familia
La relaci贸n con Mengele ten铆a momentos de teatralidad macabra. El m茅dico sol铆a organizar visitas para sus colegas y para oficiales del campo, luciendo a la familia como trofeos vivientes. 鈥淢iren este milagro de la gen茅tica鈥, dec铆a, recorriendo con el dedo los rostros alineados, saboreando la incomodidad de los invitados.
La inusitada protecci贸n de Mengele no imped铆a el terror cotidiano. Los Ovitz escuchaban a diario los gritos, ve铆an el humo de las chimeneas y sab铆an que vidas enteras pod铆an extinguirse con la simple orden de un superior. La camarader铆a, dentro del microcosmos Ovitz, era su 煤nico abrigo. Se turnaban para cuidar a los m谩s d茅biles, compart铆an sus porciones. Tej铆an peque帽as rutinas para evitar que el horror los devorara.
En una ocasi贸n memorable, Sarah Ovitz 鈥攄e once a帽os, la m谩s peque帽a del clan鈥 se desmay贸 durante un experimento. Mengele la mir贸, impasible.
鈥擵uelva ma帽ana, peque帽a. Hoy su cuerpo no es 煤til.
Los hermanos la cargaron hasta el camastro, envuelta en una manta que ol铆a a humedad y miedo. Esa noche, la familia entera hizo guardia.
Los Ovitz, sobrevivientes
Los Ovitz sobrevivieron a las infames jornadas de selecci贸n, a diferencia de miles de otros jud铆os llegados en los mismos trenes. Hab铆a una raz贸n oscura y cient铆fica detr谩s de ese 鈥渇avor鈥. Mengele no permit铆a que se les acercara ning煤n otro m茅dico. Cuando rumores de enfermedad colectiva recorrieron el campo, el m茅dico orden贸 traslados inmediatos a su barraca privada. El nazi buscaba evitar que el destino de las c谩maras de gas alcanzara a los Ovitz.
El encierro y los experimentos duraron meses. Los hermanos se convirtieron en sujetos de estudio exclusivos, pero tambi茅n en una fuente inagotable de historias para otros prisioneros. Muchos acud铆an a los Ovitz porque, en medio de la barbarie, la peque帽a familia manten铆a viva una chispa de humor, solidaridad y belleza.
Uno de los relatos m谩s extraordinarios tiene que ver con la supervivencia de toda la familia. En Auschwitz no exist铆an los milagros, pero el hecho de que, tras la liberaci贸n, sobrevivieran los siete hermanos enanos, sus dos familiares de estatura normal y los allegados 鈥攄oce personas en total鈥, desafi贸 las mismas leyes del infierno.
Salir de Auschwitz
Los sovi茅ticos que avanzaban hacia Berl铆n liberaron el campo en enero de 1945. La vida de la familia volvi贸 a cambiar por completo. Volver a Rozavle no fue f谩cil. La casa familiar hab铆a sido saqueada y la fama intempestiva de los Ovitz se convirti贸 en un arma de doble filo. Muchos los ve铆an como sobrevivientes milagrosos; otros, como protagonistas de una farsa grotesca.
Los Ovitz sobrevivieron al horror de Auschwitz
鈥斅緾贸mo es que ustedes se salvaron, cuando otros ni帽os murieron? 鈥攑reguntaba una mujer del pueblo, sin disimular la incredulidad.
鈥擯orque hubo quien enloqueci贸 por nosotros 鈥攔espond铆a Perla, con una sonrisa cansada.
Las siguientes d茅cadas encontraron a los Ovitz intentando reconstruir su identidad. Retomaron la m煤sica t铆midamente, reanudaron giras por Europa y Oriente Medio, aunque nunca consiguieron borrar la sombra del laboratorio de Mengele. 鈥淓l escenario era distinto, pero el horror bailaba con nosotros鈥, confes贸 Avram. Israel los acogi贸 con una mezcla de admiraci贸n y compasi贸n. En fiestas, hospitales y escuelas, la historia de los Ovitz se repet铆a como leyenda urbana, ejemplo ambiguo de fortaleza y supervivencia.
Los miembros de la familia lograron salvar algunos objetos tras dejar atr谩s Auschwitz. Una peque帽a flauta de plata, unas fotograf铆as deste帽idas y una agenda min煤scula llena de letras torcidas, que funcionan como talismanes contra el olvido. 鈥淭odo lo que quer铆amos era seguir haciendo re铆r, aunque el mundo se empe帽ara en llorar鈥, dej贸 escrito Rozika Ovitz.
Mariano Jasovich. Infobae