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MADRID
03-08-2019

La demolición del emblemático Vicente Calderón ya ha comenzado

(Villa Elisa al Dia)

2019-08-03-12:32
Así es la demolición del Vicente Calderón


El derribo del Atlético de Madrid ya ha comenzado. Como no se pueden usar explosivos, la demolición se hará ladrillo a ladrillo.

Después de 15 años de problemas administrativos, polémicas urbanísticas, sentencias judiciales, protestas vecinales, quiebras inmobiliarias y batallas políticas, la demolición del emblemático Vicente Calderón ya ha comenzado. Los operarios han levantado el césped y han desmontado los asientos que tantos partidos del Atlético de Madrid presenciaron en sus 51 años de vida.

En el proceso de derribo no se pueden utilizar explosivos, debido a la cercanía de las viviendas y de la M-30, por lo que se hará ladrillo a ladrillo, como si el estadio siguiese fiel al mantra del Cholo Simeone «partido a partido».

La obra es de una enorme complejidad, ya que no se trata sólo de demoler el estadio, sino que también conlleva el desvío y el cubrimiento de parte de la M-30, una de las vías de mayor circulación de la ciudad. Otra de las dificultades es que los trabajos tienen una parte privada, compuesta por el Atlético de Madrid y la compañía Mahou, propietarios de los terrenos; y otra pública, que corre a cargo del Ayuntamiento.

El proyecto urbanístico convertirá el recinto y el solar de la antigua fábrica cervecera (193.804 metros cuadrados) en una zona de 1.300 viviendas, espacios verdes y usos terciarios a orillas del río Manzanares. El Consistorio será el encargado de desviar y cubrir la M-30, que tendrá una zona verde encima, con el fin de dar continuidad al parque Madrid Río.

Los vecinos no ocultan su desasosiego por las repercusiones que tendrán las obras en el tráfico y en la salud pública del distrito, ya que las tareas durarán hasta junio de 2022. Los residentes de Arganzuela ya vivieron el desmantelamiento de la fábrica de cervezas Mahou, lo que supuso un infierno para muchos de ellos.

«Nosotros ya quedamos traumatizados por el derribo de la fábrica. Había polvo por todo el barrio. Los colegios se llenaron de cucarachas y de ratas. Fue horrible. Vamos a estar rodeados de obras: por un lado, el Calderón y, por otro, el terreno de Mahou, que tiene un fuerte desnivel y donde se van a construir las viviendas», recuerdan los vecinos.

3.000 NIÑOS EN LOS ALREDEDORES

En los alrededores del campo se ubican tres colegios con más de 3.000 niños escolarizados, lo que ha despertado las alarmas entre los padres de los escolares. «Estamos muy preocupados porque los niños salen al recreo y van a estar al lado de las obras. Además, con el desvío, la M-30 va a pasar más cerca del colegio con el aumento del tráfico y de la contaminación», argumenta Susana de la Higuera, vicepresidenta de la asociación de padres del Instituto Gran Capitán.

Las asociaciones vecinales y las de padres han arrancado el compromiso del Ayuntamiento de que se instalarán en el barrio medidores de partículas del aire y sonómetros para evaluar el sonido, con el fin de comprobar que no se traspasan los niveles permitidos.

La demolición pura y dura del Calderón se hará en verano para coincidir con la época estival. Además, las partes implicadas se han responsabilizado de que el trasiego de camiones no se hará a la hora de entrada y salida de los colegios ni en el recreo.

El desmantelamiento del Calderón, del que se ocupa el Atlético de Madrid, durará un total de 11 meses. La primera fase se prolongará durante cinco meses y en ella, se procederá a destruir el estadio, desde dentro hacia afuera. Después, habrá un parón de dos meses para desviar la M-30. Y, acabado este plazo, comenzará la última fase de cuatro meses, en la que se desmontará la tribuna que estaba encima de la M-30.

Por el momento, ya se ha instalado una valla de dos metros de altura en todo el perímetro para proteger la zona de las obras. Los operarios están dedicados a desmontar las barandillas y a retirar los elementos deportivos, los tornos, las vitrinas, el material de oficina y las instalaciones eléctricas. También están derribando con mazas los tabiques finos del estadio.

Estas tareas ya están prácticamente terminadas y esta semana entrará la maquinaria pesada para comenzar a demoler el anillo interior del edificio, en la parte más cercana al terreno de juego. Para evitar el polvo, los obreros regarán previamente las zonas en las que se vaya a trabajar. Después, se destruirá la parte superior de la grada con máquinas demoledoras que se comen el material.

La fachada se dejará para el final con el objetivo de que funcione como pantalla acústica y mitigue los ruidos. De la pared exterior, lo último que se tumbará será la parte más cercana al Instituto Gran Capitán, para que se ejecute a finales de junio y coincida con las vacaciones.

Fuentes del Atlético de Madrid declaran que todos los trabajos se harán con el fin de dar prioridad a la seguridad y a las afecciones ambientales. De esta forma, se hará acopio de los escombros en el interior del estadio y se pondrá una lona para protegerlos del viento. También se intentará minimizar la altura de caída de los materiales, es decir, no se van a lanzar desde arriba, sino que se irán bajando poco a poco.

El itinerario de los camiones, uno de los aspectos que más inquieta a los vecinos, se hará por las calles que menos molesten, pero todavía están por definir. Además, cuando salgan del estadio, se limpiarán las ruedas de los vehículos, que llevarán dentro bañeras cubiertas por una lona para trasladar los cascotes.

Una vez esté terminada esta fase, comenzará el desvío de la M-30, ya que la autovía transitaba por debajo de la grada del Calderón. Este desvío pasará ahora por donde estaba el césped del campo. Este proceso va a ser largo, ya que una vez que se derribe la tribuna, se procederá a tapar la M-30, por lo que habrá que mantener el desvío provisional.

Las obras de cubrimiento, presupuestadas en 59 millones de euros, todavía tienen que pasar un último escollo, ya que están pendientes de que el pleno del Ayuntamiento apruebe el presupuesto de 2020. Cuando acabe el cubrimiento, la M-30 volverá a su trazado original.

Los vecinos temen que el desvío de la M-30 se convierta en una ratonera. «Acceder a la M-30 en hora punta ya es desesperante para los vecinos. El tráfico es horroroso y, ahora, vamos a tener la salida y entrada de camiones. ¿Por dónde van a pasar? Pedimos que coloquen barreras acústicas para paliar el ruido», se queja Maite Gómez, secretaria de la asociación de vecinos Pasillo Verde Imperial.

MEJOR QUE EL PROYECTO DE ANA BOTELLA

Los residentes lamentan que las viviendas que se van a levantar en el estadio o en el solar de Mahou tendrán un precio de 6.000 euros el metro cuadrado, lo que va a suponer un encarecimiento del distrito.

No obstante, se muestran satisfechos porque consideran que el proyecto que se va a ejecutar es mejor que el de la anterior alcaldesa Ana Botella, que incluía dos rascacielos de 36 pisos y que fue tumbado por la Justicia.

Mientras tanto, el barrio de Pirámides luce desangelado. Muchos de los negocios, antaño boyantes, han cerrado. Algunos nostálgicos echan de menos el campo rojiblanco, «el alma del barrio», pero otros han respirado tranquilos.

«Para mí ha sido un alivio. Mi calendario de actividades dependía del Atlético de Madrid. He visto auténticas aberraciones cuando terminaba el partido. Las calles eran una pocilga. Hemos ganado en tranquilidad», declara Maite Gómez.

El Vicente Calderón va desapareciendo mazazo a mazazo. En un año, no quedará ni rastro.

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