Entre RÃos
Aspiramos ser primer mundo; alentamos el regreso de trenes y barcos a la Argentina
VILLA ELISA, ENTRE RÃOS, ARGENTINA.
09-03-2026
UN CIRCO EN VILLA ELISA.
09-03-2026-H:18.53
Después de 4 años, (El último fue el circo Veracruz en 2022) una carpa de circo se instaló en los bajos de la Avenida Urquiza, camino a Colonia La Matilde, donde hasta 1980, estaba instalado el barrio “El Tiroâ€.
“El circo es culturaâ€, decÃa en una nota realizada (Sábado hora 10, Centenario, 99.3, El tren de las 10) Ruben Caviglia, el joven dueño de Circo Latino, que llegó la semana pasada y desde el viernes 6 comenzó sus actuaciones.
Se queda una semana más, y es interesante ver como la empresa itinerante se mueve por todo el paÃs y también por el Uruguay, con más de 30 personas, que realizan todas las actividades, además de ser artistas en la pista.
REFLEXIONES BAJO LA CARPA
Los circos, a pesar de ser una actividad cultural, no son reconocidos como tal, ni tienen lugar asignado en cada localidad, ni tampoco tienen la ocupación del lugar sin cargo. Es la paradoja que plantean tantas fiestas populares con entrada gratis que se hacen en Entre RÃos, con costo para los contribuyentes.
Lo extraño, es que no se aspira a tener arte circense para convocar a las poblaciones. Todos los artistas de un circo son trabajadores de la cultura, y llegan a cada lugar, no por invitación de la municipalidad. Lo hacen porque necesitan trabajar.
Asà como hay semanas para los Libros, para las artes, el deporte y las ciencias, deberÃa existir el clima de reconocer a quienes con su oficio milenario, arman su carpa y escenario, solventando sus gastos con la entrada.
La atracción que ejerce un circo sobre la comunidad, tal vez sea por la extraña manera de ser autosuficiente. Cada vez que llega, cada tantos años un circo a la población, los espectadores nos damos cuenta que a pesar de lo que enseñan expresiones únicas como estas, nunca a los gobiernos se les da por llamarlos, aunque solamente les costarÃa un espacio de terreno temporario.
Pero Argentina que tuvo tantos circos que llegaban a los pueblos más pequeños, aún no reconoce el valor de los artistas itinerantes que convocan desde una gigantesca armazón de lona.
Traer por invitación un circo cada tanto, es una inversión de gratitud hacia esos artistas sin nombre, un valor que solo se aprecia al ver su calidad baja la carpa.